"AQUEL CRUZ GRANDE"

Las Escuelas Tecnológicas Agropucuarias, eran un buen proyecto del gobierno federal,inspirado en el famoso modelo cubano que había dado excelentes resultados a la "Perla del Caribe". Cuando inició esta secundaria en "Aquel Cruz Grande" su planta docente era de verdad un personal  con "toda la barba". Todo los maestros tenían nivel de excelencia. No había uno sólo que denotara insuficiencia.
Su primer director Alfonso Portillo, un Guatemalteco regordete de cara rojiza, avecindado en nuestro país;era un tipo de aspecto hosco pero con apariencia de afabilidad. Trató desde su llegada de imponer diciplina y lo logró, su pasado militar sin duda imponía respeto.
En la dirección quienes se encargaban de los trámites administrativos eran Avenamar Andraca y Rodolfo Piza, quienes fungían como mecanógrafos. El personal de apoyo lo conformaban Licho Piza, un jovencito de rasgos indígenas al que le llamábamos "Chona",  y el extinto Victoriano Casiano. Quien se encargaba de manejar el tractor era Víctor Carbajal que al parecer provenía de Teloloapan.
¡Qué hermosos tiempos! Nuestro horario escolar iniciaba a las 7 de la mañana, teníamos un pequeño refrigerio a las 10 y media de la mañana; salíamos a comer a las dos de la tarde y regresabamos a recibir instrucción agropecuaria y deportes a las cuatro de la tarde ya que la el horario matutino era para las academias. Finalmente salíamos a las 6 de la tarde.
Los alumnos de aquella secundaria estábamos comprometidos con nuestra escuela y aprendimos como labrar la tierra,hacer un "silo",cosechar hortalizas,trabajar los apiarios. En otras palabras como producir ya que teníamos nuestra granja de pollos, que nosotros mismos vacunabamos. Tambien teníamos crianza de marranos y un considerable número de ganado. Recuerdo el entusiasmo y la alegría que sentíamos al llevar al mercado a vender nuestros productos...

A finales de 1970 Don Felipe M. Gatica, ya había logrado cristalizar su proyecto,el 48 batallón de infantería, haría de Cruz Grande su sede;los terrenos que le fueron asignados no contemplaban los predios como el de Víctor Fuentes Landa por citar uno.
Para las nuevas generaciones el nombre de Felipe M. Gatica, les puede decir poco o nada, pero estaríamos hablando de un hombre político y visionario, de más virtudes que defectos, que influyó de manera importante en la construcción del actual Cruz Grande. Si bien es cierto que muy poca gente estuvo de acuerdo con la llegada de los militares; también es cierto que gracias a la presencia de las fuerzas militares se acabó la guerra de "Mejías y Gallardos".
Don Felipe M. Gatica, sabía ser amigo de todos al grado que convivía con los dos bandos, sin pagar "la factura" (lo que pocos pudieron hacer) De inteligencia preclara e innata, "Pipe" amazó gran fortuna y sus propiedades se cuentan en gran número en Cruz Grande y otros lugares. Como político participó y decidió infinidad de veces, el destino su pueblo. Junto a la familia Manzanarez y su patriarca (que aún sobrevive) Don Moisés, fueron protagonistas de la "época dorada de la ganadería cruceña" ganando éste último, muchos reconocimientos en las exposiciones de más renombre de la región.
Don Felipe M. Gatica,también donó parte de los terrenos que hoy ocupa, la secundaria técnica. Hombre entusiasta y orador de notables alcances, pese a no haber gozado de una preparación académica,hubiese llegado seguramente a destacar más allá del nivel regional en el que se desenvolvió,la muerte lo sorprendió cuando aún tenía mucho que dar. Lastimosamente, (y lo decimos con cierto pesar)ninguno de sus descendientes nos hace vislumbrar algún razgo de su don de mando,liderazgo e inteligencia, en el más mínimo porcentaje y como se ve, pasarán muchos años para se vuelva a ver un cruceño "legítimo" de su altura inconmensurable, ordenándo el panorama del pueblo. A "Pipe" seguramente le gustaría (donde quiera que esté )que lo recordemos laborando incansablemente y tal vez no le agrade tanto que evoquemos su presencia llorando, no, a él no le hubiera gustado eso..

En "Aquel Cruz Grande" de mis recuerdos, todavía se respira en el alba , el aroma de aquellos "tamales chocos" que doña Reyna Felipe preparaba todas las madrugadas. Quien tenía que salir muy temprano al puerto, entre "oscuro y claro", divisaba de lejos los "niscomes" iluminados y una figura femenina y familiar atizándolos.
En el mercadito municipal, se distinguía la presencencia de una hermosa mujer alta, de enigmática presencia y tez blanca, de pasado turco;era doña Constancia Reachi.
En un plimount 57, don Marcelo Pavón transportaba sus frutas y legumbres,en dos años más tendría en el primer puesto oficial de revistas y periódicos, su negocio era parte del paisaje del zocalito y todos los días,sobretodo los domingos, la gente se acercaba a comprar "Lágrimas y Risas","Memín Pinguín" y "Kalimán".
En la radio,mientras se almorzaba y antes de hacer cualquier cosa, todo mundo seguía la trama de "El Bandido de la Sierra del Huajuco", "Porfirio Cadena, el ojo de vidrio". Era común caminar por las calles del pueblo y sin ningún problema escuchar todo "el capitulo", pues los aparatos receptores estaban a todo volúmen en todas las casas,incluso, era popular aquella frase con que se concertaban citas: "Después de la de Porfirio", porque nadie se quería perder ningún episodio.
Cuando se trataba de comprar ropa en el puerto, todo mundo se dirigía con "Wences", "El Loco de la Cueva" que se promocionaba en la XEBB , RCN de Acapulco, que tambien anunciaba a "Las Novedades de Vicente" con el slogan "¿ A donde va la gente? ¡A las novedades de Vicente, en Aldama y Mina, la esquina que domina! decubrir ese almacen era conocer por vez primera "el aire acondicionado"...
 
"LA FERIA DE MAYO"
Como sabemos las ferias son la culminación y celebración de las cosechas. Estos eventos éran aprovechados por los comerciantes de aquellos años para venir a ofrecer ropa,implementos para el campo,sillas de montar,etc.
El tres de Mayo es el día de mi pueblo. Los cohetones resuenan por todas partes, haciéndome recordar los años maravillosos de aquella enramada cercana al curato parroquial. Desde muy temprano los padres y padrinos se apresuraban a "sacar la boleta" haciendo tremenda "fila",esta tarea generalmente, corría a cargo de "las comadres", ya que los futuros compadres preferían esperar ,tomándose una cerveza bien fría en aquella enramada fresca de palapas verdes, que poco a poco se iba llenando. Las diez de la mañana y "el señor obispo" llegaba desde el puerto de Acapulco, para personalmente "confirmar" a un centenar de niños;adentro del templo los padrinos con rostros "perlados" por el sudor,cargaban "en vilo" a sus ahijados. Terminada la cermonia de confirmación casi nadie se iba a su casa,pues "se atoraban" al pasar por "la enrramada, donde "Los Magallones" delitaban a las familias y nuevos compadres. Faltaban mesas, mucha gente prefería estar de pié en aquel lugar, a retirarse a su domicilio. El festejo se prolongaba todo el día y solo abandonaban el lugar, sólo por unas horas para ir a "las toreaedas", que se llevaban a cabo en "El Toril", que se encontraba al final de la calle cuauhtémoc rumbo al panteón. Ahí se cerraba con improvisados "palcos"parcialmente la calle, a la altura de la casas de "Manchito" y Jesús Jacinto ,"Chucho Chaquetas". El jaripeo se realizaba con ganadería locales y hasta de los "matanceros",empezaba a las tres o cuatro y terminaba a las seis de la tarde. De nuevo el lugar preferido por todos, era la "enrramada", donde "Los mariachis" amenizaban.
Don Bartolo Rosales y sus atracciones, lucían atiborrados sus juegos mecánicos. La calle principal atestada de puestos de juegos de "lotería" y "zandungueros", algunos se alumbraban con humildes candiles. La enorme cruz de mas de treinta metros que se distinguía de lejos, estaba totalmente iluminada por cortesía de don Bartolo. Bajo la "monumental rueda de la fortuna" tímidas parejas, esperaban turno para abordarla, con curiosas filas de hombres de un lado y de mujeres de otro, que al subir tenían oportunidad de platicar,tomarse de la mano y quizá besarse,si corrían con suerte y el operador de "la rueda", los matenía disimuladamente, un rato en la cúspide...
 
Me gusta recordarte asì, risueño y quieto. Me siento afortunado de haberte conocido joven y orgulloso. Los colores y sabores de "Aquel Cruz Grande" viven en mi, en mi infancia eterna,en el aroma del pan de mi tìa Lima;en el "chiflado" sorbo de una jìcara de atole "champurrado" de doña Valeria Jacinto, en un "pabellòn" de don Fidencio Rendòn;en una picosa " carnecuche"
No has muerto, porque sobreviven los vestigios de tu raza morena, a pesar de que el tiempo pasa inexorable, vives en la sonrisa de tus mañanas coloridas y el dulce canto de las aves. "Aquel Cruz Grande" vive y vivirà en mi, por siempre...
 
El año 1973 transcurría entre las batallas de Lucio Cabañas en la sierra cafetalera de Atoyac, y sus espectaculares secuestros como el del mismo Rubén Figueroa Figueroa, quien después sería gobernador del estado.
"Aquel Cruz Grande" tenía un presidente municipal "sui géneris", se llamaba Austroberto Gallardo Mejía, un pseudo médico, cuyo principal atributo era una audacia sin límites, pues aún cuando ya vivía en Tierra Colorada, gozó de un gran cartel como cirujano, sin haber visitado una facultad para solicitar matrícula. Se comentó en el pueblo con gran admiración, que incluso realizaba intervenciones quirúrgicas.
"El Lobo" como se le conocía, gobernaba sin la mínima organización. Fue en esa etapa triste de la vida de "Aquel Cruz Grande", en que no se llevó un control de los movimientos del registro civil,llegando incluso a habilitar un cuaderno escolar como libro de actas,como consecuencia hay una enorme laguna de datos que jamás se van a recuperar.
Al sufrir aquel recordado atentando en "Las Orquetas", concluyó que para proteger su integridad física era necesario trasladar los poderes de H. Ayuntamiento a su domicilio particular y de esa manera la ceremonia del 15 de Septiembre de 1974, se levó a cabo por única ocasión en la historia de Cruz Grande fuera de lo que es "el centro histórico". Un dato curioso fue aquel momento cómico en que un conocido comerciante del centro del pueblo,dueño de la tortillería,pasado de copas, subió a la redila de su camión a "dar el grito" ante el regocijo de los parroquianos...
 
Fue una de las primeras bajas que tuvo la policía del estado, quedó inerme justo frente al asta bandera donde estaba parapetado; el amarillo de una pulsera de oro que pendía de su desfallecida mano derecha, llamaba la atención de uno de sus subordinados que, "pecho a tierra" se fue acercando hasta tocar la "esclava de oro". Cuando intentaba apoderarse de la joya, tirando fuertemente de ella, una bala certera disparada desde el garaje abierto de mi casa, lo dejó quieto, como "saludando de mano" a su comandante;la escopeta de la liga roja había dado de nuevo en el blanco.
Las doce del día de "aquel 6 de marzo" y los rebeldes que se encontraban en el ayuntamiento,no daban ni pedían cuartel.
Déjennos levantar a los muertos,comandante! Dijo Adela Gabiro!
El comandante sabía que si permitía una tregua con la entrada de aquellas mujeres a levantar muertos y heridos,podía ser aprovechado por los del plantón para escapar y así fue.También él sabía que finalmente ese era el objetivo: desalojar el ayuntamiento y no tenía caso aquella batalla donde el gobierno puso los muertos.
Salieron de la galera los perredistas y se dispersaron al llegar a la calle de "Nacho Solís". La batalla había terminado, fueron desalojados, pero aquella muestra de valentía y dignidad sonó a nivel nacional. Los principales comunicadores de radio y televisión y prensa escrita del país dieron cuenta de ello. Aunque "Aquel Cruz Grande" estuvo en estado de sitio por casi un mes...